El interés vital como base jurídica para el tratamiento de datos personales

Entre las diferentes bases legales que permiten el tratamiento de datos personales, analizadas en el artículo ¿Cuándo podemos tratar datos personales?, el nuevo Reglamento en materia de protección de datos personales sigue manteniendo el interés vital del interesado o un tercero.

Como ya hemos visto, el tratamiento de datos personales, sólo se permite cuando existe una base legal para ello. El Reglamento general de protección de datos, RGPD, recoge en su Artículo 6, las diversas bases legales que lo permitirían. Hoy nos vamos a centrar en la letra d), que establece que será lícito el tratamiento cuando éste «sea necesario para proteger el interés vital del interesado o de otra persona física».

El considerando 46 del RGPD especifica que, en principio, los datos personales únicamente deben tratarse sobre esta base, como cuando el tratamiento no pueda basarse manifiestamente en una base jurídica diferente. Parece establecer su excepcionalidad y su cualidad de “último recurso”

Algunos procesos de datos personales pueden responder tanto a motivos importantes de interés público como a los intereses vitales del interesado, como por ejemplo cuando el tratamiento es necesario para fines humanitarios, incluido el control de epidemias y su propagación, o en situaciones de emergencia humanitaria, sobre todo en caso de catástrofes naturales o de origen humano. En esos casos, recomendamos utilizar la base legal del interés público, pues podría perfectamente estar justificada.

Cuando se trate de datos especialmente sensibles, es el Artículo 9 el que regula las bases legales para su tratamiento, y viene a recoger un supuesto semejante, pero al que añade un requisito adicional: «el tratamiento sea necesario para salvaguardar el interés vital del interesado o de otra persona, en el supuesto de que el interesado esté física o jurídicamente incapacitado para dar su consentimiento».

En este caso, y por tratarse de datos especialmente sensibles, se exige que el interesado no esté capacitado para prestar su constentimiento, pues en el caso de estarlo, se exige que se utilice el consentimiento del mismo como base legal.

Aunque el artículo 6, no exija específicamente el uso de este fundamento jurídico a situaciones en las que el consentimiento no puede utilizarse como fundamento jurídico, es razonable suponer que en situaciones en las que exista la posibilidad y la necesidad de solicitar un consentimiento válido, el consentimiento deberá, por supuesto, solicitarse siempre que sea posible.

El concepto de interés vital parece limitar la aplicación de este fundamento jurídico a cuestiones de vida o muerte, o como mínimo, a amenazas que supongan un riesgo de lesiones u otro daño para la salud del interesado o también de otra persona.

En ambos casos, todo parece indicar que este fundamento jurídico debería tener una aplicación limitada. Se considera en la práctica, que debe hacerse una interpretación restrictiva de esta disposición, respetando el espíritu del Artículo 6.

En el caso de que el tratamiento de datos personales no fuese necesario, será preferible acudir a otras bases jurídicas para justificar nuestro tratamiento de datos personales.

Más información:

Cuidado! Datos personales sensibles especialmente protegidos

Dictamen 06/2014 sobre el concepto de interés legítimo  del responsable de tratamiento de datos de 9 de abril de 2014 por el Grupo de Trabajo del Artículo 29.

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